Proyecto

La entrada de las fuerzas nacionales en Caspe en marzo de 1938 marcó un importante punto de inflexión en su historia. La guerra trajo la muerte o el exilio de muchos de sus líderes políticos, sociales y económicos y también el desplazamiento de miles de caspolinos, muchos de los cuales jamás regresaron.

En los siguientes ochenta años, Caspe verá marchar a miles de sus hijos y acogerá, en diversas oleadas, a nuevos y variados vecinos llegados de Andalucía, el Maestrazgo o el Magreb. Su piel social se verá constantemente tintada por un proceso de idas y venidas no siempre pacifico que, a la postre, será decisivo en la configuración de su actual identidad colectiva.

Esta película es un intento de buscar explicaciones para este complejísimo fenómeno evitando hurgar en el baúl de los viejos estereotipos rurales. Hemos preferido callar y dejar que sean los protagonistas de la historia quienes desgranen sus razones.

Podrán oir ustedes la voz de los caspolinos exiliados en Francia y la de las familias llegadas a Caspe al calor de los jornales pagados por la ENHER; la de los jipis que eligieron vivir en las huertas que nosotros abandonamos y la de los exiliados económicos que buscaron en “las Cataluñas” lo que no podían encontrar en su casa. Hay en nuestra historia ingleses enamorados de las orillas del Guadalope y niñas de origen pakistaní que sueñan con ser doctoras y empresarias; caspolinas afincadas en México que vuelven todos los años para las Fiestas de su pueblo y jóvenes nacidos y criados en Caspe para los que moverse libremente no es ya un derecho sino una imperiosa necesidad.

Hemos querido analizar el complejo proceso de idas y venidas que han dado lugar al moderno Caspe y, sobre todo, rendir un homenaje colectivo a todos los caspolinos errantes, de nacimiento o elección, y, en general, a todas las personas que, por unas u otras razones, han tenido necesidad de moverse.